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Abr

Antes y después de 3 edificios singulares de Madrid

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Cada uno tiene su propio estilo pero entre ellos todos comparten algo: son algunos de los edificios más emblemáticos de Madrid creados en el siglo XX. Hoy hablamos de la evolución de tres proyectos que marcaron un antes y un después no solo en el paisaje de la capital, sino también en la cotidianidad de la vida de los madrileños y su historia.

Torres Colón, o cuando la tecnología se fusiona con la arquitectura

Conocidas inicialmente como Torres de Jerez debido a su primer propietario, el grupo Rumasa (originario de Jerez de la Frontera), las Torres de Colón fueron diseñadas por el arquitecto Antonio Lamela entre 1967 y 1976. La estructura suspendida de estos dos rascacielos situados en la plaza de Colón de Madrid fue una revolución técnica que incluía una asombrosa particularidad: se levantaron al revés, comenzando “la casa por el tejado”.

Este peculiar modo de construcción era la única solución viable para la tipología del solar, reducido e irregular. Un motivo por el que al principio el proyecto solo contempla construir una única torre con una altura de más de 40 plantas. Un planteamiento que, según Lamela, rompía por completo la silueta urbana de Madrid, por ello, propuso a la constructora encargada de la obra, Obrascón Huarte Lain, crear “una pareja de torres”, no dos torres.

El coste total de este proyecto fue de 1700 millones de pesetas, es decir, más de 10 millones de euros. Tras la expropiación de Rumasa, en 1983, el grupo británico Heron International compró las Torres en subasta en 1986. En 1995 la Mutua Madrileña adquirió el rascacielos, donde hoy se alojan diversas empresas como el bufete Alvarez & Marsal, M&G, BDO, la Oficina Comercial de Noruega en España, la Organización de Comercio Exterior de Japón, Tokio Marine, entre otras.

Torrespaña, uno de los iconos de la ciudad de Madrid

Torrespaña, popularmente conocida como «El Pirulí», es la tercera torre de telecomunicaciones más alta de España, después de la Torreta de Guardamar (Alicante) y la Torre de Collserola (Barcelona). La celeridad de su construcción fue todo hito para la época. Comenzó en febrero de 1981 y, una velocidad de cuatro metros de altura diarios, en tan solo 45 días su fuste de hormigón estaba completado. La obra finalizó, con más 220 metros de altura, trece meses después, justo a punto para retransmitir la Copa Mundial de Fútbol de 1982.

La técnica empleada para construcción conocida como “ tentetieso” también fue pionera. Para conseguir que el propio peso de la torre sostuviera la infraestructura, se virtieron 2.000 metros cúbicos de hormigón armado en su base para la cimentación durante 19 horas ininterrumpidas. Hasta entonces, ninguna otra torre se había construido igual.

La obra costó 3.500 millones de pesetas y fue llevado a cabo por la unión temporal de empresas compuesta por Dragados y Agroman con proyecto del arquitecto Emilio Fernández Martínez de Velasco.

En la actualidad, Torrespaña es propiedad de la empresa Cellnex Telecom (grupo Abertis). Anteriormente perteneció a RTVE y a Retevisión. Desde ella, emiten 20 canales de televisión, 14 cadenas de radio FM y 18 canales de radio digital.

Edificio Telefónica, una joya de la arquitectura del siglo XX

El Edificio Telefónica fue realizado por el arquitecto Luis Ignacio de Cárdenas. Su construcción duró tres años y finalizó el 1 de enero de 1930. Fecha para la cual el rascacielos ya se había convertido en uno de los edificios más célebres de Madrid y medio mundo, ya que el rey Alfonso XIII realizó desde él la primera llamada telefónica transoceánica, en 1928. Su interlocutor se encontraba en la Cámara de Comercio de Washington, era el presidente de los Estados Unidos Calvin Coolidge.

Con su aire neoyorquino, la edificación modernizó la ciudad de Madrid, y con sus más de 90 metros, se convirtió en el primer rascacielos edificado en Europa, así como en el edificio más alto de todo el continente.

Sus usos han sido múltiples a lo largo de su historia. En 1930 albergaba unos 1.800 empleados, entre los que destacaban las operadoras telefónicas, al puro estilo Velvet. Otro capítulo importante en la historia del edificio se produjo durante la Guerra Civil española, Telefónica se convirtió en el objetivo prioritario. Sus sótanos fueron usados como refugio frente a los bombardeos y recibió la descarga de obuses. Después, el gobierno instaló en él la oficina de censura con el periodista y escritor Arturo Barea como responsable. Finalmente, el edificio sufrió diferentes modificaciones, la última en 2012 con la apertura del Espacio Fundación Telefónica.

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