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30
Ene

Torres Colón, un icono de Madrid que va a cambiar por completo

#IMPERNOR ASBITRA #MADRID #PROYECTOS

Antonio Lamela, coautor de la T4 de Barajas y considerado uno de los arquitectos fundamentales del último siglo, fue el artífice de las Torres Colón. Un proyecto que durante décadas ha sido un símbolo de la capital española y que, ahora, se transformará en el 50 aniversario del inicio de su construcción.

¿El motivo? «El enchufe no nos gustaba a los madrileños», según declaró el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, en la rueda de prensa en la que la empresa propietaria del edificio, Mutua Madrileña, presentaba el nuevo proyecto firmado por el arquitecto Luis Vidal.

Las Torres Colón, un cambio más allá de las preferencias estéticas

Esta transformación no es la más radical que va a sufrir la infraestructura, aunque la reforma sí es una de las más comentadas de los últimos años, ya que confronta a dos colegiados de renombre y pone en juego millones de euros, junto a la posibilidad de dejar un legado, casi inmortal, en el centro de Madrid.

Por un lado Vidal, autor entre otros de la Terminal 2 del aeropuerto londinense de Heathrow, defiende que su proyecto transformará un icono arquitectónico incuestionable del siglo XX en uno «para el siglo XXI». Mientras que por otro, Carlos Lamela, hijo del creador de las torres y presidente de Estudio Lamela, responsable hasta ahora de todas las intervenciones en el conjunto de Colón, lo considera un «auténtico mazacote» que amenaza la obra de su padre: un edificio cuya singularidad reside en que, en lugar de apoyarse sobre pilares, las plantas cuelgan de la parte superior y que, según él, debería estar protegido, igual que otras construcciones coetáneas.

Torres Colón, los cuatro puntos clave de la reforma

  1. Innovación y protección del medio ambiente se fusionan en la propuesta de Vidal. La aseguradora quiere invertir en torno a 65 millones de euros para «devolver a las torres el carácter innovador con el que nacieron», según afirma Vidal. Para ello, explica el arquitecto, «ha proyectado el primer edificio de emisiones casi cero, que generará además el 10% de la energía que consuma, y en el que el 20% del consumo total provendrá de fuentes de renovables».
  2. Novedades que afectan a su morfología. Se eliminarán varias plantas de los bajos y se trasladarán a dos nuevos cuerpos de cuatro niveles en la parte superior.
  3. Adiós al cristal anaranjado. El revestimiento del edificio dejará su particular color en pro de los cánones estéticos de la época.
  4. La escalera de incendios ocupará el núcleo de las construcciones. En su lugar, se creará un «tercer cuerpo» que servirá de unión entre las dos torres y que, además de contener los ascensores, que ahora se encuentran en el núcleo, aumentará la superficie de las plantas de 300 metros cuadrados en cada torre a una única planta de 800 metros.

Según los responsables de la compañía, cuando estos cambios estén realizados, se apreciará mejor su característica principal y diferenciadora: su carácter de edificio colgante. Pero según la Asociación para la Protección de las Torres Colón, estos mismo traicionan el espíritu del proyecto original.

¿Qué se va a proteger de las Torres Colón?

En reformas pasadas, como la del “enchufe” o la fachada de cristal anaranjado, se realizaron intervenciones temporales y reversibles que modificaron el aspecto original de las torres, hasta el punto de que su descripción en el catálogo del COAM reza: «Con una interesante estructura colgante, han sido muy alteradas en una reforma de los años noventa que ha enmascarado toda su silueta».

Más allá del valor patrimonial por su interés arquitectónico, varios arquitectos señalan su valor urbano y paisajístico. José María Ezquiaga cuenta que «la audaz solución estructural, merecedora de protección singular, y el impacto visual en un punto estratégico de la ciudad, las convirtieron muy pronto en uno de los iconos de Madrid. Las Torres Colón a pesar de la transformación de la cubierta y fachadas que alteró su imagen original, son ya parte del paisaje y de la memoria colectiva de Madrid».

Por eso, apunta, «cualquier transformación deberá tomar en consideración esta percepción ciudadana, tal y como sugiere la UNESCO». Según Azpilicueta, «cuando se añada este invento se perderá la proporción en la silueta de la ciudad«.

Opiniones aparte, quienes deberán resolver estas preguntas son los integrantes de la Comisión para la Protección del Patrimonio Histórico-Artístico y Natural del Ayuntamiento de Madrid (CIPHAN). De momento, la circunstancia es que tanto estas obras, que proponen un significativo cambio, como el trámite de protección de las torres por el Ayuntamiento, se iniciaron el pasado mes de mayo de 2019.

Las Torres Colón, una historia interminable

Lo cierto es que, desde el primer plano que proyectó Antonio Lamela en los 70, las Torres Colón nunca han dejado de mutar. El arquitecto logró convencer al Ayuntamiento para hacer dos edificios en lugar de uno. Pero en plena construcción, el alcalde Carlos Arias Navarro ordenó su demolición por sobrepasar la altura permitida por las ordenanzas municipales. Así, la obra quedó parada durante los dos años que duró el litigio. El Estudio Lamela ganó el juicio y la obra se terminó.

En 1992, la normativa de seguridad contra incendios obligó a instalar una escalera de evacuación. Dado que la propietaria del inmueble por esa época pidió que se hiciera sin interrumpir la actividad de las oficinas, la escalera se colocó fuera, entre las torres, lo que supuso el añadido de la carcasa naranja de la fachada y del ínclito enchufe, obra del Estudio Lamela.

Ahora, el proyecto afronta una nueva etapa y, entretanto, sólo queda preguntamos: ¿Está en riesgo este emblema de la ciudad?

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